Joaquín Reinoso

Algunos se inician con recitales en la escuela, otros, en fiestas con los amigos. Algunos lo hacen en bautismos, primeras comuniones o matrimonios, otros lo hacen en un concurso intercolegial. Unos tienen una larga tradición familiar, otros no tienen ningún apoyo. La manera de abrirse camino en la industria musical es tan diversa como músicos existentes, pero ninguna vía es fácil si se quiere vivir de componer canciones, dar conciertos y aparecer en cada medio de comunicación que nos imaginemos. Ser famoso no es fácil, llegar a serlo, peor aún.

Antes de empezar cualquier negocio la pregunta que se debe responder es si es posible realizarlo; la música no es la excepción. Es más, para el nuevo artista, esta pregunta se convierte en dos: ¿tengo talento? y ¿se puede producir música en Ecuador? El talento es la “materia prima” comentó Gabriel Morán, joven quiteño de 24 años de edad que junto a Daniel Chiriboga forman el duo “Daniel y Gabriel” y después de trabajar 8 años en su tema están a punto de recibir su primer máster de los Estados Unidos.

Como señala Morán, a la música se la debe ver como negocio. Esto lo confirma Pablo Aguinaga, músico ecuatoriano, productor y propietario de Magic Sound and Music, uno de los estudios más sofisticados de la ciudad de Quito desde el año 2009, especializado en la producción de música para publicidad y televisión. Aguinaga recomienda que al empezar un artista debe tener claro su plan de negocios: “ver quién eres tú, ver cuáles son las características de tu producto y a quiénes puedes vender”.

Una vez tomadas las decisiones del camino musical el nuevo artista graba una maqueta, un tema, de una manera muy casera: basta un micrófono y una computadora. Con eso comienza su travesía hacia la industria, siendo su primer destino un productor.

En el siglo pasado las disqueras salían a cazar talentos y les ayudaban con todo el proceso de producción y promoción. Ahora, por la piratería, los artistas tienen que ir a tocar las puertas de las disqueras, y tras demostrar que han tenido éxito sin su ayuda, estas muestran interés. Ya no basta con el talento, ahora se necesita mucha calidad técnica y esta tiene un costo en el mercado, el costo de un productor.

El productor es el encargado de darle calidad al producto. Para alguien nuevo encontrar un productor puede ser muy difícil, ya que, como indica Morán, no existe una plataforma que permita dar encuentro entre productores y artistas: “es un círculo cerrado difícil de entrar. Las referencias son claves para entrar en la industria”. En cambio, para Aguinaga esto no es así: el hecho de que el medio sea tan pequeño favorece para que todos se conozcan y sean muy asequibles.

Sea o no fácil contactar a un productor, esto es solo el primer paso. El productor, tras escuchar la presentación, decidirá si quiere o no trabajar en el proyecto. Al ser esto un arte, se necesita mucha empatía entre ambos, si esta no existe, como lo dice Aguinaga, simplemente no se trabaja con el músico. Si existe esa empatía se continúa con la siguiente fase: la paga. Según el lado de la industria en que te encuentres, el precio puede variar. Para Aguinaga, con USD 2.500 se tiene una buena producción. Para Morán, si quieres calidad internacional necesitas USD 5.000. Este precio cubre los honorarios del productor, los músicos, el estudio, la mezcla y la masterización, la última parte de la cadena de producción, donde se da “color” a la canción, donde se ajustan los sonidos independientes para que verdaderamente sea un conjunto musical con personalidad y estilo.

Para llegar a cubrir estos costos, “Gabriel y Daniel” ha tenido que pedir un préstamo bancario, conseguir un auspicio de una institución privada, ha trabajo y ahorrado a partir de pequeños contratos en bautizos y matrimonios. Además cada integrante del duo están por terminar su carrera universitaria en una profesión sin relación con la música, pero que será su principal fuente de ingresos tanto para vivir, como para invertir en su música. Como en cualquier negocio, la primera inversión es difícil de conseguir, y muchas veces viene del propio bolsillo.

Que el costo de la producción se duplique significa que tu tema será interpretado por los mejores músicos, muchos de ellos de otras partes el mundo, será grabado en los mejores estudios, será masterizado análogamente y no solo digital, en definitiva, será de mejor calidad técnica. Verónica Barragán, locutora de Radio EXA, una de las radios con mayor audiencia en Ecuador, confirma que el grabar y producir en los mismos lugares que otros artistas internacionales sí es un factor que interfiere en la calidad del producto. Radio EXA recibe por lo menos dos propuestas de música ecuatoriana inédita a la semana. Pero muchas de estas no llegan a tener la calidad que esta radio necesita. Pero, ¿acaso no existe la calidad suficiente en Ecuador?

El nuevo artista se encontrará con respuestas diferentes sobre la calidad. Aguinaga reconoce que en Ecuador no existen los equipos para realizar una masterización análoga por la baja demanda que no llegaría a cubrir los gastos de los equipos que van más allá del USD 1 millón, pero que se lo puede hacer digitalmente y tiene una calidad similar. Para Morán, la diferencia entre análogo y digital es “abismal”. Él realizo un máster en el país pero al no quedar contento con la calidad del master, mandó la mezcla a masterizar en uno de los mejores estudios en Estados Unidos y a un precio relativamente bajo: USD 100. Por una diferencia “abismal” USD 100 se paga sin pensarlo dos veces.

“Si eres ecuatoriano y grabas en Miami eres buenazo”. Con estas palabras Nebraska Chiriboga, gestora cultural y directora de Mis Bandas Nacionales (MBN), ejemplifica la desconfianza que tenemos de nuestra propia industria. Para ella esta desconfianza desvaloriza el trabajo ecuatoriano llegando a “matar la industria”. Del lado del consumidor, también se genera desconfianza hacia nuestro talento: “no nos gusta escuchar música ecuatoriana.”

Sea aquí o allá, tener un master es solo la mitad de la travesía. El nuevo artista se embarca ahora en un camino que tiene igual importancia y no menos dificultades que la producción: la promoción. Como dice Aguinaga: “Si haces arte es para que la gente lo escuche” y si se quiere vivir del arte no basta con que la gente te escuche, necesitas que la gente compre, y mucho. Que te escuchen es una tarea de fe, como lo dice Morán: “Es incalculable saber cuántas veces será escuchada tu canción. Hay que sembrar sin pensar en el resultado”. Pero esta fe tiene que estar asentado en un trabajo de promoción del artista y el producto.

Cuando pensamos en música el primer medio que viene a nuestra cabeza es la radio. Es el segundo medio con más audiencia en el país, una plataforma perfecta para darse a conocer. Pero no es fácil para alguien nuevo sonar en la radio. Barragán afirma que no solo se necesita calidad en el sonido, la imagen del artista también se toma en cuenta. Aguinaga promocionó dos temas de su primer álbum en radio, él nos comentó que el costo por el diseño, sesión de fotos, elaboración física del disco puede llegar a USD: 3.000. Por lo tanto sí quieres sonar en la radio por lo menos un año, necesitas USD. 9.000. Esto sin contar los costos de viaje si deseas hacer un tour de medios en por lo menos tres ciudades.

Una vez más, el principal inconveniente es el financiamiento: Vladimir Albornoz, comentó, en una entrevista a Revista Lideres, que para conseguir financiar sus producciones, y cubrir sus gastos de vida, ha tocado al mismo tiempo hasta en 5 bandas y dictado clases de guitarra. Actividades que exigen mucho y remuneran muy poco.

MBN da una mano a los artistas para que estos puedan sonar en la radio facilitándoles la distribución y la promoción. Chiriboga asegura que recibe al mes alrededor de 90 nuevos temas. Todos los lunes se envían a todas las radios 5 nuevos temas garantizados de tener la calidad que requieren estos medios. Pero, Barragán comenta que muchos de los temas que llegan a la radio no concuerdan con su perfil.

Chiriboga opina que las radios deberían tener más apertura para nuevos géneros. Para ella, las radios deberían ser medios que eduquen a la sociedad, que permitan conocer nuevas propuestas, nuevos géneros y nuevos artistas, que por el momento se promocionan en redes sociales.

Pero, regresemos a la pregunta inicial: ¿se puede producir música en el Ecuador? Sí se puede, tal vez no todas las partes del proceso en términos técnicos si se busca la mejor calidad posible. Pero esto sucede en todo el mundo; Morán garantiza que alrededor del 80% de producciones latinoamericanas terminan en algún momento en Estados Unidos.

El financiamiento es, en última instancia como todo negocio, la principal dificultad que se tiene en el Ecuador para producir un tema. MBN puede ser una solución para la promoción. El Gobierno, a través del concurso del Fondo Fonográfico da USD 2.500 al ganador por la compra de los derechos de autor de una canción. Un “incentivo”, como lo definió Chiriboga, para comenzar. De ahí es el talento, un buen olfato para los negocios, mucho esfuerzo y un poco de suerte lo que necesita un nuevo artista para producir música en Ecuador.